De nuevo aquí. Herido, mi querido pie izquierdo se frena a mi apresurada vida. Mi cuarto me envuelve junto con el Bossa n' Marley –que me llena de buenas vibras. En este momento mi clima es serio, doña luz de costado a su pasado, se olvida de sus errores, yo se que tiene que aceptarlos, pero ignoro su desgaste mental. La respeto. Continúa la música y me tengo que duchar, leer la columna de ayer, distinguir mi encierro o decidir mi destino.
Maña de morder la piel de mis dedos, no eh aprendido a distinguir si por nervios, o por la apresurada vida que llevo, a veces no soy desesperado pero respiro profundo. Ya esta cerrando la herida, también la de mi izquierdoPie. Silencio en mi mente. Sigo escribiendo para mi futuro. Doña luz ya alcanzó el sueño, dice que por las noches no puede hacerlo, los días que llego cuando ya no hay ni sombra de luz entro despacio a mi cuarto y la escucho rezando, casi todo el día lo hace. Estaré con ella, hasta su eterno descanso.
Recuerdo la cita en la azoteadetodos, céntrica y con buena vista, su dueño la conserva en blanco, es ahí dónde reímos carrillamos y fumamos, últimamente por temporadas. Lo único malo es un perro que ladra mucho y me ha querido morder, solo a mí me trae coraje elperroo! Me gustaría regresar momentos, los buenos, los que no caducan en la mente...
Me anochece en mi cuarto y no distingo, no percibo mi realidad, como todos. Me lastimo sin darme cuenta, hiriéndome incluso, físicamente. Reflexión. Solo, con mi pequeña herida.